¡A jugar se dijo!

Cuántos de nosotros crecimos jugando en la calle y compartimos experiencias y anécdotas con nuestros vecinos y hermanos, o cuántos nos quedábamos hasta muy entrada la noche contando historias con los amigos cuando ya estábamos cansados de jugar tanto.

Muchos de nosotros crecimos en una época donde los teléfonos no eran tan absorbentes y las tablets ni siquiera existían, y mejor aún, nuestros padres controlaban cuánto tiempo veíamos televisión por que disfrutaban más que jugáramos o explotáramos nuestra imaginación.

Te has preguntado ¿por qué se ha perdido tanto esa costumbre?, seguramente sí y ya sabemos que muchas de esas cosas se perdieron porque a nuestros hijos y estudiantes les tocó una época más tecnológica pero menos conectada con la sociedad en la vida real, los niños ya no salen a jugar como antes, pero… ¿y qué tal si les enseñamos lo que nosotros hacíamos para divertirnos? ¡Volvamos a aquellos tiempos! Debemos enseñarles aquellos juegos tan divertidos como el escondite, saltar la cuerda, La golosa, Stop, trompo, canica, elevar cometas, usar el yoyo en vez del celular, catapiz, Yeimi, *chucha cogida, las ollitas, ponchado, el gato y el ratón, el zunzún… o hacer manualidades, jugar con la plastilina, los vinilos… juegos de mesa como parchís o parqués, Uno, ajedrez, dominó, escalera… juegos de mímica, adivinanzas, trabalenguas… son tantas cosas que les podemos enseñar.

Recordemos que este tipo de juegos ayudan a nuestros hijos y estudiantes a desarrollar habilidades motrices, a trabajar en equipo, a tener empatía, a resolver problemas y conflictos, a enfocar su atención, su capacidad de observación, deducción, se le motiva a la toma de decisiones y la necesidad de considerar las decisiones ajenas -ponerse en el lugar del otro-. Los juegos al aire libre les permite divertirse mientras corren, gritan, estimulan el desarrollo físico e intelectual y su capacidad para hacer amigos.

Esto no significa que nos debemos despreocupar por saber en dónde juegan y con quién están, al contrario, debemos estar atentos a sus actividades colectivas, a cómo interactúan con los demás y cómo actúan al momento de resolver pequeños problemas.

Transmitamos los juegos que conocemos para que nuestros hijos lo repliquen en un futuro en sus propios hijos, para que vean que no todo puede ser ver televisión, jugar en la Tablet o en el celular.  Algunas asociaciones de pediatría recomiendan que los niños no deben tener ni celulares ni tablets hasta después de los 12 años, algunos aumentan la edad hasta los 14, te invitamos a leer sobre el tema y a pensar en otras alternativas de comunicación y diversión para ellos.

 

*chucha cogida: Juego tradicional andino

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