Educación – alimentación – educación

“Un eslabón fundamental en el ciclo del desarrollo sostenible”

La nutrición en los primeros años de vida determina el buen desarrollo cerebral. La formación de conexiones nerviosas se da desde el primer año de vida hasta los 6 años, en donde se adquieren habilidades naturales de comunicación y comienza a manifestarse el lenguaje verbal y escrito. El proceso de crecimiento cognitivo continúa hasta los 10 años, período en el cual hay mayor habilidad para procesar la información recibida en el ámbito escolar. De aquí en adelante continúa la maduración de las redes neuronales hasta la etapa adolescente.

La malnutrición crónica desencadena retrasos en el crecimiento, un problema irreversible que, entre otros efectos adversos, atrofia el crecimiento tanto físico como cognitivo de los niños.

En general, la alimentación en los primeros años de vida determina en gran manera la capacidad intelectual. Una buena alimentación no solo ayuda en la creación de las bases para la formación básica escolar, sino que también permitirá un mejor desempeño en la educación media y brindará las herramientas necesarias para permanecer en el camino de la academia hacia la vida universitaria, de manera que puedan ingresar y permanecer en las diferentes etapas del aprendizaje.

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Una buena alimentación depende, en una primera instancia, de la disposición de los alimentos necesarios acompañados del conocimiento nutricional apropiado. Saber sobre temas como la lactancia materna, los alimentos complementarios adecuados para infantes mayores de seis meses, así como suplementos nutricionales y vitamínicos para cubrir las deficiencias que puedan presentarse tanto en madres lactantes como en niños.

Accediendo a un sistema de salud y prevención de riesgos para la primera infancia, se puede conocer al respecto de las necesidades nutricionales, pero lo ideal sería educar a los padres para que éstos sepan alimentar a sus hijos. Los niños bien alimentados están mejor preparados para recibir, procesar, entender y aplicar el conocimiento impartido. La educación les ayuda a los padres a adoptar una dieta variada con los nutrientes esenciales que mejoren la nutrición de sus hijos, a enseñarles prácticas de higiene y salud adecuadas que disminuyan los riesgos de contraer enfermedades e incluso, durante los primeros años de vida,  a disminuir las probabilidades de muerte prematura por desconocimiento de factores de riesgo para la vida de los menores.

No solo la educación de los padres influye en factores como la alimentación infantil. Además de estos conocimientos, si los padres tienen una preparación académica es mucho más factible que fomenten espacios que benefician el aprendizaje desde el hogar en el entorno familiar, que influirán positivamente en los más pequeños en su desarrollo del pensamiento crítico, la toma de decisiones y la adopción de unos buenos hábitos en pro de la salud mental y física que, a la larga, les permitirán contribuir a futuro de manera positiva a la sociedad.

En países de bajos ingresos y altos índices de pobreza como la India o Nepal, las mujeres son dadas en casamiento en edades tempranas como parte de las costumbres locales, con escasa formación académica, sin concluir en muchos casos la educación básica escolar. La mayoría de estas mujeres, al convertirse en madres de manera prematura, carecen de los conocimientos necesarios para la sana crianza de sus bebés. El desconocimiento de medidas para la prevención de enfermedades y la mala higiene hacen que, en muchos casos, los niños no sobrevivan a sus primeros años de vida. Las probabilidades de que éstos presenten retraso del crecimiento debido a la malnutrición en el primer año, aumentan por la falta de información sobre las necesidades nutricionales básicas fundamentales durante esta etapa.

No solo la pobreza juega un papel importante en la falta de alimentos o educación, sino también factores culturales, sociales y políticos que, no obstante, pueden ser combatidos con medidas que aboguen por la nutrición infantil como política de estado, y la educación como derecho fundamental garantizado por el mismo, tanto para hombres y mujeres. Pero esta educación no es solo un derecho fundamental, sino que es además un recurso imprescindible para el desarrollo sostenible de una nación.

La buena alimentación influye en el éxito en la inclusión a la vida académica de los niños, y en su adaptación y permanencia en el sistema educativo. No se puede alimentar las ideas sin antes llenar el estómago, sustentando ambos se nutre el corazón.

 

Fuentes:

El desarrollo sostenible comienza por la educación – UNESCO

Nutrición – UNICEF

El desarrollo cerebral hasta los 7 años

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