Una reflexión sobre el Día de la Madre

Este fin de semana celebramos en Colombia el Día de la Madre, tal vez una de las celebraciones más importantes en el año, y más allá de las tarjetas, las cartas o los regalos, que muchas veces son más regalos para la casa que para nuestra mamá, en Master2000, queremos contarles el origen de esta celebración, para que entendamos por qué festejamos este día y reflexionemos sobre el significado que le estamos dando.

Los festejos hacia la maternidad, vienen desde la Antigua Grecia, en donde se celebraban fiestas en honor a Rhea, la madre de Zeus, Poseidón y Hades. Los romanos al adoptar las tradiciones griegas, también celebraban este día llamándolo Hilaria, este se llevaba a cabo en el templo de Cibeles en donde durante tres días se realizaban ofrendas.

En la cultura Azteca, también se honraba la maternidad. Los indígenas de esta civilización rendían culto a la madre de su dios Huitzilopochtli, la diosa Coyolxauhqui o Maztli, quien era representada por la luna, realizando grandes esculturas en oro y plata dedicadas a ella.

El origen de la celebración contemporánea del Día de la Madre, viene del siglo XVII en Inglaterra, en donde los empleados humildes de las grandes casas, tenían derecho a un domingo libre al año y con el pago asegurado, para ir a visitar a sus madres, que generalmente vivían muy lejos de las casas de los ricos de la ciudad. Este día, los empleados tenían permiso de hacer un pastel especial para sus madres, conocido como “mothering cake” y pasar todo el día con ellas.

Luego, en Estados Unidos, en donde no se conocía nada de la tradición inglesa, la escritora y activista de los derechos de la mujer, Julia Ward Howe, realizó en el otoño de 1872 en Boston, una gran manifestación pacífica y una celebración religiosa, en donde invitaba a todas las madres que resultaron víctimas de la Guerra de Secesión (Guerra Civil Estadounidense) por ceder y perder a sus hijos, a reunirse y luchar por sus derechos y por la paz. Estas reuniones se siguieron organizando unos años más, pero finalmente cayeron en el olvido.

La celebración tuvo que esperar hasta 1907, en donde en Philadelphia (Estados Unidos), Ana Jarvis, tras dos años del fallecimiento de su madre, quiso rendirle un homenaje creando el Día de la Madre. Para lograr su proyecto, escribió a maestros, religiosos, políticos y otras personalidades para que la apoyaran, y cinco años después, la fecha ya era celebrada en casi todo Estados Unidos. Para el año 1914, el presidente Woodrow Wilson, firmó la petición que proclamaba el Día de la Madre como fiesta nacional y que debía celebrarse el segundo domingo de mayo.

La intención de Ana Jarvis con la creación de este día, era conmemorar el esfuerzo que hacen las mujeres trabajadoras para realizar al mismo tiempo sus labores y criar a sus hijos. También pretendía con sus manifestaciones, mejorar las condiciones de salud y de sanidad en los trabajos de las mujeres. En ningún momento, se le pasó por la cabeza, que el Día de la Madre, se convertiría en una fiesta comercial sin ningún sentido cívico; por eso en 1920, manifestó su desacuerdo y trató de luchar para desmontar estas celebraciones que perturbaban la paz y eran según ella, muy ruidosas. Sobre los obsequios y tarjetas preimpresas, decía: “Una tarjeta impresa no significa más que se es demasiado indolente para escribirle de puño y letra a la mujer que ha hecho por uno más que nadie en el mundo”. La lucha por cambiarle el sentido a esta celebración, fracasó, ya que hasta nuestros días, sigue siendo más una celebración comercial que un día para reflexionar y agradecer a nuestras madres.

Repensemos un poco mejor este día especial, porque aunque tampoco está mal darle un detalle a nuestra madre (un regalo que ella de verdad quiera y no una licuadora o una plancha), lo que ella más valora es que estemos con ella, que la acompañemos, que le contemos sobre nuestra vida y que ella nos cuente sobre la suya, que le agradezcamos infinitamente por todo lo que hace todos los días por nosotros. Muchas veces lo único que una mamá está esperando de regalo, no es una gran cena familiar, sino solamente un abrazo o una palabra tierna de sus hijos.

Valoremos a nuestra madre, entendamos que para ella deben ser especiales todos los días del año y no solo este domingo. Agradezcámosle cada que podamos y disfrutemos de su compañía, porque madre no tenemos si no una, y debemos cuidarla y amarla siempre.

Para terminar, vean lo que nos dice Mafalda:

Imagen tomada de: https://keepinformingecci.wordpress.com/2013/04/15/mafalda-dia-de-la-madre/

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